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AUTOBIOGRAFIA
Nací el día 12 de abril de 1991, a las 10 de la noche en la maternidad Concepción Palacios en Caracas distrito capital. Mis padres son Yraid...
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Hagamos la Historia Grata
ResponderEliminarDesde ya hace casi un año,
cuando enero comenzó,
se escuchaba al mundo alerta
con justa preocupación.
Los rumores eran ciertos
y el tiempo dio la razón:
el virus se propagaba
rápido, como en avión,
al igual que la tristeza
que al planeta generó.
Así comenzó el calvario
que esta peste desató
y cada país, de enfermos,
en seguida se llenó,
sin darse cuenta siquiera,
en medio de aquel sopor
de la letal pesadilla
en la cual se convirtió
aquel covid-19
que trajo muerte y horror.
Personas mayores mueren
y el médico en su estupor,
no haya como contener
a la parca en su elección.
Los jóvenes por su lado,
con fiesta, playa y licor,
llevan muerte a su familia
al no seguir la instrucción
de no salir de sus casas
ni celebrar más reunión.
No ajeno a este panorama
está nuestra profesión;
pues el artista es del mundo,
su más fiel admirador.
Músico, pintor, poeta,
artesano o escultor,
cineasta o arquitecto,
dramaturgo o escritor,
toman su musa de un mundo
bueno, regular o peor.
no importando condición, o
Toman su musa del mundo
No importando condición.
En mi caso, que es el canto
que ejecuto con mi voz,
tengo que tener cuidado
al cantar cada canción.
No puedo disimular
lo estresada que ya estoy,
y tal vez, por mi experiencia
decida bajarle dos,
pues debo usar tapabocas
aunque deforme mi timbre de voz.
No sé si anécdota o cuento,
lleva por nombre mejor,
lo que he vivido estos días
en que el virus repuntó.
Pero no salgo de asombro:
Con tanta investigación
a la que se tiene acceso
por medios de información,
que exista gente que ignora
por obra y por omisión.
Se abrazan al saludarse
con preocupación ausente.
Se ven y se dan las manos,
con la ignorancia presente.
Y hasta con el tapabocas
puesto y, con la pena ausente
he visto gente besando
bocas, manos y cachetes.
No soslayemos, amigos
consejos de quienes saben
porque son como faroles
para guiarnos en los mares.
Dejemos de lado un tiempo
hasta otra instrucción sensata
los abrazos y apretones
que hagan “estirar las patas”.
Seamos todos obedientes,
que Dios Padre nos ayude y
Hagamos la historia grata.
Zorali Braschi de Montilla
C.I. 12.723.498